lunes, 12 de septiembre de 2011

Recordando a Rojito


Hace algún tiempo escribí esto respecto a el:
"Ya ni recuerdo en qué momento llegó, si sé que fue abandonado junto a una perrita igual que él pero más pequeña (la adoptó mi vecina), era desconfiadísimo, no quería saber nada de los humanos. Nos acercábamos y se alejaba. Había que dejar la comida escondida para que ningún otro perro se la quitara y para que se atreviera a comer. Tan bello, tan majestuoso y tan lleno de cicatrices y heridas.
Le decimos Rojito... la razón es obvia. Ha pasado un tiempo, nos ve llegar a la plaza y corre hacia nosotros, mueve su colita y deja que lo acaricie incluso mientras come. Me da tanto gusto verlo y tanta pena por no poder sacarlo de ahí... porque los medios son limitados. Lamento que no tenga la suerte que su amiga que fue adoptada y que me consta que está excelente.
No confía en cualquiera, no pelea con otros perros, desconozco si está castrado.
Su ruta es cada día más extensa, se ve resignado a su abandono y solo lucha por salir adelante. Los carabineros le permiten dormir cerca de la comisaría, ahí pasa sus días alejándose de las personas, ajeno al mundo.
Es duro tener que alejarnos rápido para que no nos siga... hay más perros abandonados camino a la casa y pueden hacerle daño."


Actualización: Lo alimentan ahora en uno de los pasajes cerca del lugar donde solíamos encontrarlo. Le ofrecen refugio y cuidados pero igual se les arranca cuando pasa una perrita en celo...

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